13 de mayo de 2012

Tropical fantasy - II Capítulo: Escondidos

Chloé se peinaba su larga melena pelirroja antes de dejarse maquillar mientras, por el espejo que tenía delante, miraba con atención lo que hacía Ethan. En un descuido, Chloé dejó de cepillarse el pelo y se quedó quieta mirando como él le sonreía al papel. Ella no sabía que Ethan la estaba dibujando en ese papel y tampoco sabía que sonreía porque la había dibujado sin ropa.


—¡Serás cochino!  —escuchó Ethan por detrás.
—¡Tom!  —exclamó Ethan al darse la vuelta.
—¿Qué pasa?  —preguntó Chloé acercándose.
—Nada, nada.  —dijo avergonzado Ethan.
—¿Cómo que nada?, ¿qué escondes ahí?
—Te he dicho que nada.
—Voy a ahorraros el drama  —dijo sonriendo Tom.  —Chloé, Ethan te ha dibujado desnuda en su cuaderno.
—¿Perdón?
—No te he dibujado desnuda, solo es el boceto.  —mintió Ethan que comenzaba a ponerse rojo.
—Oye mira, estoy aquí gracias a unas fotos mías en Internet en las que salía desnuda. Le debo la fama a esas fotos, pero las odio. Odio también a los tíos como tú que se creen que...
—Déjalo ya Chloé.  —dijo Tom muy serio.
—Solo quería que lo supiera.
—Lo siento.  —dijo avergonzado Ethan.
—Tranquilo.  —concluyó Chloé antes de darse media vuelta y volver al tocador para que la maquillaran.

Ethan dejó su libreta sobre una pequeña mesita color rosa en la que también habían unas bebidas alcohólicas. Se tomó una mezcla extraña de licores y frutas, y salió a una terraza con mesas de color azul y sillas color blanco. Cada sala de aquel estudio tenía un color distinto o una combinación de colores distinta. La terraza era muy veraniega con esos dos colores, a Ethan le gustaba estar ahí y se tumbó en una hamaca blanca con los bordes azules a tomar el sol. No hacía demasiado sol para ser Miami y para ser verano. En las noticias decían que se acercaba una pequeña tormenta, pero que no había de qué preocuparse.

Chloé ya estaba lista para las fotos, solo necesitaba cambiarse de ropa. Tom la acompañó a un camerino para que se vistiera y salió en busca de Ethan. Cuando lo encontró en la hamaca le gritó por inconsciente, tomar el sol siendo tan blanco y sin protección solar, era peligroso para las fotos. Saldría muy rojo y estropearía todo. Afortunadamente, el cielo nublado había impedido que se quemara y solo tuvo que pasar por maquillaje para darle unos retoques a su nariz.

Todo estaba ya listo para las fotos. Chloé ya estaba vestida y Ethan ya tenía su maquillaje. Tom les colocó frente a la cámara y los dejó solos para fotografiarlos. Ambos iban en ropa interior, y debían causar una imagen sexy y provocadora que hiciera que todos quisieran tener esa marca de ropa interior en sus casas. El sexo vende, dicen todos los publicistas. Y una pareja tan joven y guapa vestida con esa ropa tan sensual y en posturas provocadoras, sería ideal. El problema es que la pareja joven y guapa no se llevaba bien y tenían problemas a la hora de posar juntos.

—¡Estoy harto! —gritó Tom. —Soy una persona muy perfeccionista. Adoro este trabajo, pero me vuelve loco. Voy a por un vaso de agua y a por un cigarrillo. Vosotros hablad y aclarad vuestras diferencias de una puñetera vez.
—Vaya... —dijo Ethan.
—Todo esto es por tu culpa.
—¿Mi culpa?
—Sí, porque si no me hubieras dibujado desnuda no estaría tan enfadada contigo y todo sería mas fácil.
—Claro, claro. Está bien. ¿Quieres ver el dibujo? —preguntó Ethan desafiante y enfadado.
—Estaría bien saber cómo me imaginas sin ropa.
—Muy bien, pues ven. —Ethan la guió hasta la mesita rosada donde había dejado su cuaderno. —Es este.
—¡Dios mío! —exclamó Chloé. —Eres un hijo de puta, me has visto en las fotos que colgó Nathan.
—¿Qué fotos y quién es Nathan?
—Nathan es mi ex novio. Me sacó unas fotos desnuda en el lago que hay cerca de mi casa. A la mañana siguiente estaban por toda la red.
—No sabía nada.
—¡Mentiroso!
—Estoy siendo sincero, no sé de qué fotos me hablas y ya quisiera yo haberte visto desnuda aunque sea en fotos. —Ethan se sonrojó al darse cuenta de que lo había dicho en alto y agachó la cabeza.
—¿Qué? —preguntó Chloé con una voz mucho más suave.
—Lo siento, no tenía que habértelo dicho. Ni tenía que haber venido aquí.
—Te equivocas, quién lo siente soy yo. Pensaba que eras un idiota engreído.
—No soy engreído, aunque soy un idiota.
—Muy bien idiota, ven conmigo. —Chloé caminó delante de Ethan hasta llegar al camerino en el que se había cambiado de ropa minutos antes.
—¿Qué hacemos aquí? —preguntó Ethan extrañado.
—Dijiste que querías verme desnuda, ¿no?
—Yo... Chloé, ¿qué haces?
—Desnudarme para ti.

El precioso y caro sujetador negro y dorado que llevaba Chloé cayó al suelo al segundo de habérselo quitado y ella dejó que cayera sin complejos. Desde Nathan nunca había estado desnuda delante de un chico, pero con Ethan era diferente, quería hacerlo y lo hizo, no se sintió presionada ni acomplejada por su pequeño pecho. Ethan en cambio temblaba y estaba tenso por si alguien les sorprendía. No sabía qué hacer ni qué decir así que permanecía quieto mientras Chloé tiraba al suelo sus braguitas negras de encaje dorado. Ahora sí que estaba nerviosa, seguía estando feliz por haber superado su miedo a desnudarse delante de un chico, pero esperaba que él dijera o hiciera algo y en cambio no lo hacía.

—¿No te gusto?
—No, no es eso.
—¿Entonces?
—Es que eres preciosa.
—Gracias. —Chloé sonrió.
—¿Por qué has hecho esto?
—No lo sé exactamente.
—¿Qué va a pasar ahora?
—Lo que tú quieras que pase.
—Quiero besarte. —dijo Ethan después de pensárselo unos segundos.
—Pues acércate y bésame.

Ethan se acercó lentamente y, sin saber muy bien cómo, acabó besando a esa preciosa pelirroja que no paraba de sonreír. Después de un pequeño beso, Chloé corrió hacia la puerta y la cerró con llave. Al hacerlo se percató de que en el camerino había un pequeño sofá naranja con una mesita a juego a un lado en la que habían unas latas de refresco. Chloé sonrió al ver el sofá y luego miró a Ethan sin dejar de sonreír. Él miró a su izquierda para ver qué era lo que había llamado la atención de ella y se sonrojó al imaginarse lo que pasaría.

—Si no quieres no lo hacemos, ¿te encuentras bien?
—Si es solo que... bueno...
—¿Es tu primera vez?
—¡No!, bueno, casi.
—Si te sientes incómodo me vuelvo a vestir. Quizá fui demasiado directa.
—No, no así está bien. Quiero hacerlo.
—Vale. —Chloé volvió a sonreír emocionada.

En el sofá se estaba muy a gusto. Era cómodo, pero algo pequeño para tener sexo. Así que Chloé quitó los cojines y se acomodó como pudo. Se quedaron sentados unos segundos y Chloé reparó en que Ethan llevaba todavía el calzoncillo que hacía juego con la ropa interior de ella. Estaba muy sexy con ese calzoncillo, pero ya era hora de quitárselos. Ethan estaba algo tenso y Chloé intento calmarlo con unos pequeños besos en el ombligo y poco a poco siguió bajando hasta las letras doradas del calzoncillo. En ese momento notó un bulto bajo éstos y sonrió. Siguió besándolo hasta que él tomó la iniciativa de quitárselos y así Chloé se aseguró de que estaba preparado. Bajó el calzoncillo rápidamente y rodeó las piernas de Ethan con sus brazos.

Ethan ya no estaba tenso, todo lo contrario. Había comenzado a acariciar la espalda de Chloé mientras ella le practicaba sexo oral. Con la misma mano que acariciaba su espalda, comenzó a acariciar ahora sus nalgas. Eran suaves y blancas, pero él quería tocar más. Quería tocarla en un lugar al que no llegaba. De repente ella dejó lo que estaba haciendo y se dio la vuelta, dejando a la vista sus pequeños pechos y su vientre plano y lleno de pecas. Pero no solo eso, dejaba a la vista y al alcance de Ethan lo que él tanto buscaba. Ethan la penetró varias veces con sus dedos y la acarició varias veces antes de escucharla gemir por primera vez.

—Te van a escuchar desde fuera.
—Me da igual. Tú sigue.
—Tú también podrías seguir.
—¿Cómo? Sería incómodo.
—No del todo, mira. —Ethan la cogió en brazos y se acostó en el sofá dejándola a ella sobre él.
—¿Y ahora qué, listillo?
—Ahora bésame y luego date la vuelta.
—¿La vuelta?
—Sí.
—Ahh... ya te entiendo, vale. —Chloé se levantó para acostarse con la cabeza entre las piernas de Ethan.
—¡Espera! Te dije que antes me tenías que besar.

Chloé le besó. Esta vez no tuvieron miedo de sacar sus lenguas y dejar que jugaran un rato. Después del apasionado beso, llegó el momento 69. Chloé se acostó encima de Ethan con la cabeza entre sus piernas y poco a poco fue acomodándose para hacer coincidir sus partes con la boca del otro. El primero en empezar fue Ethan, estaba ansioso por saber cómo era practicarle sexo oral a una mujer. Dejó que su lengua jugara en los alrededores antes de llegar a donde quería. Al hacerlo Chloé succionó con más ganas y Ethan se estremeció de placer. Volvió a pasar su lengua por el mismo sitio y Chloé repitió lo que había hecho antes, provocando que Ethan se volviera loco de placer. Así una y otra vez, Ethan pasaba suavemente su lengua por aquel pequeño bulto sonrosado que no dejaba de hincharse a cada minuto y que se contraía con el contacto de la lengua de Ethan. Y Chloé seguía succionando y lamiendo con rapidez y pasión como reacción de lo que Ethan le hacía.

En poco más de tres minutos Chloé estaba totalmente rendida, Ethan había hecho un buen trabajo, pero él necesitaba un minuto más antes de acabar.

—¡Chloé!, ¿Estás ahí?
—Mierda, es Tom. —dijo Chloé muy bajito.
—¿Le decimos que se una? —bromeó Ethan.
—Como se lo pidas tú, seguro que acepta. —dijo Chloé levantándose.
—¿A dónde vas?
—A vestirme para abrirle, tú deberías de hacer lo mismo.
—Pero...
—Lo sé, lo siento.
—¡Chloé sé que estás ahí! —gritó Tom. —Toda la gente de maquillaje y vestuario ha salido a tomarse un café antes de la sesión y me han dicho que Ethan está ahí contigo.
—Sí, estábamos hablando sobre lo del dibujo. —contestó Chloé al abrir la puerta.
—Sobre lo del dibujo... y con la puerta cerrada con llave... —La voz de Tom adquirió un tono paternal.
—Tom, lo siento...
—Avisaré a los de maquillaje y vestuario que vuelvan más tarde. En media hora volvemos.
—Gracias, lo siento, de verdad.
—No pasa nada, además, mejor. Se os veía muy tensos frente a la cámara.
—Pues gracias.
—Hasta después. —Chloé sonrió a modo de despedida y cerró la puerta de nuevo.
—Solo tenemos media hora...
—Pues vete desnudándote de nuevo y sentándote en el sofá.
—¿Sentado?
—Sí... tú confía en mí. —Chloé se desnudó en un segundo y se acercó al sofá donde ya estaba sentado Ethan.
—¿Y ahora qué?
—Calla...

Chloé abrió sus piernas y las colocó a ambos lados de las piernas de Ethan. Después Ethan dirigió el cuerpo de Chloé tomándola por la cintura hacia el suyo y la besó cariñosamente mientras ella buscaba ansiosa que la penetrara. Ethan, que seguía sujetándola por la cintura, bajó sus manos hasta la cadera de ella y la empujó suavemente hacia abajo para penetrarla del todo. Ella se movía de arriba a abajo mientras sus pechos rebotaban y él acariciaba sus piernas mientras se dejaba hacer.

Pasaron los minutos y Ethan no aguantó mucho más y acabó corriéndose mientras agarraba con fuerza las piernas de Chloé.

—Ha sido increíble.
—Lo sé.
—Me encanta cómo te mueves, haces un movimiento de cadera que me vuelve loco.
—Jaja, gracias. ¿Se parece en algo a tu fantasía?
—¿Mí fantasía?
—Vamos, me dibujaste desnuda, ¿y me vas a decir que no fantaseaste con follarme?
—Bueno... la verdad es que mientras te dibujaba lo pensé varias veces.
—Lo sabía. —dijo Chloé riendo.
—¿Por qué pensaste qué había visto las fotos que colgó tu ex novio?
—Porque me dibujaste casi idéntica.
—Me fallaron las medidas de tus pechos. El relleno del sujetador engaña mucho.
—¡Oye!, aunque tienes razón, para eso es, ¿no? —Ambos rieron y se quedaron mirando como hipnotizados.
—Tenemos que prepararnos. —dijo Ethan cortando el momento semi-romántico.
—Mejor nos duchamos. —dijo Chloé tocándose el sudor de la frente.
—Sí será mejor. —dijo él levantándose y recogiendo su calzoncillo.
—¿Nos duchamos juntos?
—Antes tengo que saber una cosa. —dijo Ethan con un tono muy serio.
—¿Qué?
—¿Esto para ti ha sido simplemente un polvo?
—No. No sé lo que ha sido, pero no quiero que quede solo en un polvo.
—Bien, porque para mí tampoco. —Chloé se acercó al escuchar la respuesta de Ethan y le besó con euforia para luego darle un largo abrazo.

Fueron juntos al baño, que estaba dentro del camerino. El bajo tenía los azulejos naranjas y la cortina de la ducha también era de ese color. Hasta las toallas tenían unas flores bordadas en naranja. Se metieron dentro de la ducha y al abrir el grifo el agua salió congelada. Ethan giró el grifo hacia el lado caliente mientras Chloé agarraba un champú para ella y para él. El agua empezó a salir caliente y Ethan lo movió de nuevo al centro para que estuviera algo tibia y pudieran enguajarse. Al mojarse, el pejo anaranjado de Chloé se volvió rojo y parecía fuego. El pelo de Ethan también se oscureció, pero seguía igual de guapo.

Después de la ducha, tocó el momento de secarse y volver a vestirse para posar delante de la cámara con una sonrisa y sin tensiones. Dejando que cada foto reflejara la pasión que sentía el uno por el otro.

3 comentarios:

  1. Me encanta Tahis, este capítulo y esta pareja!! no sé se me han hecho simpáticos los dos. Esperaré el siguiente con ganas.
    Por cierto he visto tus horarios en tu blog personal, ánimo y mucha suerte!! ^^

    Un besito guapa.

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    1. Gracias Kat por decirme que te gustó el capitulo y por los ánimos. Escribiré el siguiente el martes o el miércoles. Besos :-)

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  2. Anónimo5/2/14 12:38

    Muy buena, la situacion y los detalles, no te muestran lo suficiente para materializar la imagen pero lo necesario para fantasearla y hacer variaciones, enganchado

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Hello, hello ~ Espero que tu comentario sea igual de picante que mi entrada.

¡Gracias!