21 de mayo de 2012

Tropical fantasy - III Capítulo: Novios

—Habéis estado fantásticos, chicos.
—Gracias Tom.  —dijo Chloé.
—Os merecéis un descanso, yo me voy ya que tengo papeleo. Recordad que el avión sale mañana a las siete de la mañana, hasta entonces.
—¡Chao!  —gritaron al unísono Chloé y Ethan.
—Parece que estamos solos.  —dijo Ethan.
—Sí, pero no por mucho tiempo, ahora vienen otros modelos. ¿Nos vamos al hotel?
—Mejor...  —dijo Ethan sonriendo 

El trayecto al hotel desde el estudio de Tom era muy corto. Solo había que coger el coche y conducir unos tres kilómetros, el hotel Orión podía verse desde lejos porque era el más alto y también el más grande. Casi ochocientas habitaciones, veinte piscinas climatizadas y cuatro saunas lo hacían el más lujoso. El servicio era el mejor, la comida era exquisita y la tranquilidad reinaba en cada salón. El salón estaba compuesto por varios sofás que rodeaban una mesa de cristal con revistas y dos pequeñas estatuas a los lados con forma del gigante Orión, de ahí el nombre del hotel, un gigante. En ese salón también había televisiones, un piano de cola, réplicas exactas de cuadros famosos y lámparas que alumbraban al techo para dar una sensación de calor y bienestar. Al lado del piano de cola estaba una pequeñísima chimenea que comunicaba todas las plantas del hotel, en total, las treinta y cinco plantas. En cada salón había siempre una camarera que atendía a los clientes que querían disfrutar de la comodidad del salón y ella les servía con amabilidad.

Ethan y Chloé estaban en recepción recogiendo las llaves de la habitación 457. Dieron la espalda a la recepción para dirigirse a los ascensores cuando vieron el pequeño salón del primer piso. La chimenea de este era aún más grande, los sofás en cambio, eran más pequeños y solo había una televisión. También había un piano, pero era mucho más pequeño, porque el espacio de la primera planta estaba mayoritariamente ocupado por recepción.

—Los salones de las plantas superiores son más grandes que este. —dijo un camarero.

Chloé enseguida quiso subir a su habitación y llamó al ascensor para subir, pero Ethan seguía maravillado con la réplica de un cuadro de Renoir que le encantaba. Cuando el ascensor se abrió, sonó un pequeño pitido y Ethan "despertó". Entraron al ascensor junto con dos señoras más de acento francés que no paraban de mirar a Ethan y llegaron a la planta 15, en poco tiempo.

Al bajarse del ascensor, comprobaron lo que les había dicho el camarero, el salón era inmenso. En este salón cabrían perfectamente unas cien personas sin molestarse entre ellas. O más. Pinturas renacentistas decoraban las paredes, y Ethan volvió a quedarse perplejo mirándolas, Chloé en cambio prefirió ir al piano y tocar algo. El sonido de las teclas del piano devolvieron, por segunda vez, a Ethan a la realidad y también a la camarera del salón, que estaba absorta en una revista y no había oído llegar a Ethan y Chloé.

—Buenas tardes, soy la camarera del salón, si desean algo estoy siempre detrás de esta puerta. Solo tenéis que tocar y saldré... —dijo la camarera mirando a Ethan.
—Disculpa, no queríamos molestarla, solo estábamos divirtiéndonos antes de ir a nuestra habitación.
—Muy bien, puedo acompañarles para que no os perdáis, hay muchas habitaciones por cada planta.
—No hace falta, sabremos llegar. —dijo cortante Chloé mientras cogía de la mano a Ethan y salía de allí. —Todas las mujeres te miran con deseo. —dijo Chloé cuando estaban lo suficientemente lejos.
—¿Te molesta? —preguntó Ethan sonriendo.
—Qué va, es solo que da mal rollo.
—Claro... ¡Anda! Habitaciones desde 450 a 500 por aquí.
—Vale, qué fácil ha sido. 

Caminaron según la indicación de la flecha y encontraron la 457 enseguida.

—Bienvenida a la habitación del amor. —dijo Ethan haciendo una reverencia.
—¿Habitación del amor? ¿Y eso por qué?
—Ahora mismo lo sabrás...

Ethan abrió su camiseta sin desbotonarla, haciendo que una docena de botones cayera al suelo al instante. Chloé levantó las cejas sorprendida y dejó escapar una carcajada antes de acercarse para besarle. Él la rechazó para seguir con su striptease y siguió por quitarse, torpemente, los zapatos. Chloé no podía parar de reír y Ethan continuó con los pantalones, que sí supo quitarse sin problemas, afortunadamente para Chloé, porque si hubiera tardado en quitarse los pantalones lo mismo que tardó en quitarse los zapatos, Chloé hubiera tenido que ser atendida por un ataque de risa.

Una vez desnudo, Ethan se acercó a Chloé para desnudarla a ella y le quitó ese vestido rojo de flores bajando rápidamente la cremallera de la espalda. Al hacerlo, como Chloé no tiene grandes curvas, el vestido cayó al suelo sin problemas. Ethan la llevó hacia el armario, donde la apoyó contra la puerta de madera de roble y le besó los pechos. Chloé se mordió el labio para no gritar cuando Ethan le bajó el tanga rojo que hacía juego con el vestido. Luego, Ethan colocó una de las piernas de Chloé sobre su hombro y la otra pierna, en el otro hombro, quedando la espalda de ella completamente apoyada sobre el armario y sus piernas apoyadas sobre los hombros de Ethan. Ethan fue subiendo poco a poco hasta que Chloé casi toca el techo estirando los brazos y luego le practicó sexo oral hasta que ella pidió que parara. 

Estaban sudados, agotados y cada vez que compartían una mirada, se preguntaban qué iba a pasar al día siguiente, cuando Ethan cogiera el avión hacia Nueva York y ella, junto a Tom, hacia Carolina del Sur.

Ambos dejaron de pensar en eso y se abrazaron. Ella se subió sobre él y comenzó a moverse lentamente hasta que Ethan cerró los ojos, entonces aceleró un poco el ritmo y dejó que él tocara sus muslos y sus piernas, a pesar de que sentía cosquillas en esa zona. 

Ethan dejó escapar un pequeño gemido, y Chloé volvió a acelerar hasta que ella misma gimió y no pudo continuar más rápido a causa del cansancio. Entonces, intercambiaron posturas y Ethan la penetró estando él encima de ella. En esa postura ella podía disfrutar mucho más y le encantaba verlo a él disfrutando también. Unos minutos más tarde, ella obtuvo su segundo orgasmo y él el orgasmo más placentero de toda su vida. En sus relaciones anteriores siempre lo había hecho con prisas, con Chloé en el estudio temía ser descubierto, pero ahora en esa habitación de hotel donde solo estaban ellos y donde no importaba el tiempo, pudo sentirse a gusto y en paz para llegar al mejor orgasmo de su vida.

Después de un rato largo abrazados en la cama, Chloé preguntó:

—¿Qué pasará mañana?
—¿Por qué lo dices?
—Porque mañana tú cogerás un avión y yo otro, y no nos volveremos a ver.
—Eso no es así. Volveré a mi apartamento, pero seguiremos en contacto.
—¿Tienes casa propia?
—Sí, un pequeño apartamento para pintar.
—Yo vivo con mis padres, aunque nunca están en casa.
—¿Por qué?
—Trabajo. Siempre por trabajo, pero yo sé que es por la vergüenza.
—¿De qué?
—De mí, se avergüenzan de mí y de las fotos, antes estaban en casa la mayor parte del tiempo y si tenían que viajar por trabajo en alguna fecha especial, lo cancelaban o lo aplazaban para poder estar en familia. Ahora no les importa pasar mis cumpleaños fuera, me llaman y me felicitan desde la otra punta del país y siguen a lo suyo.
—Vaya, debe de ser muy duro.
—Lo es, gracias a Tom pude tener la fama que tengo, ¿sabes? El me ayudó en todo para lograr ser modelo y salir en todas las revistas de moda en las que salgo. Contigo intenta hacer lo mismo metiendo tus trabajos en esas galerías de arte en las que tiene contacto, pero sin duda el trabajo de esta mañana será el que te haga triunfar.
—No quiero triunfar yo, quiero que triunfen mis cuadros.
—Pero la gente no quiere un cuadro, quiere la imagen del guapo pintor, ¿entiendes? Si conocen al pintor y les cae bien y consigues que la gente te aprecie, comprarán tus cuadros.
—Sí, lo sé. Así lo logró Logan.
—Pues ahora te toca a ti.
—Por cierto, si te cansas de vivir en esa casa tan grande, podrías venirte conmigo a mi apartamento.
—¿Qué?
—Es sencillo y pequeño; y está lleno de cuadros, pero es mi casa.
—¿Nos conocemos de un día y ya me pides que me vaya a vivir contigo? Vaya... no sé si debo alegrarme o sentir miedo.
—Podrías probar una semana, y si no te gusta, vuelves a tu casa.
—Vale, entonces mañana iré contigo.

El teléfono les sorprendió a mitad de un precioso sueño. Ethan se levantó y descolgó. Era la camarera del salón, que también se encargaba de despertar a los clientes para avisarles de que el desayuno ya estaba servido. Como son tantos clientes, no hay un comedor para todos, sino que cada planta tiene una propia cocina donde se hace el desayuno y luego lo sirven en el salón, donde colocan unas mesas y unas sillas para los que quieran desayunar allí y a los demás, les colocan el desayuno en una bandeja y se lo sirven en la habitación.

—Servicio de habitaciones.
—¡Adelante, la puerta está abierta! —gritó Ethan desde el baño mientras se afeitaba.
—Buenos días. —dijo la camarera del salón sonriendo.
—Buenos días, ¿puedes dejar el desayuno en la habitación? Mi novia se habrá despertado ya y querrá desayunar. —dijo Ethan haciendo un énfasis en mi novia.
—Claro. —dijo la camarera sin dejar de sonreír y empujando el carrito hacia el dormitorio. —Aquí tiene señorita.
—Gracias. —murmuró Chloé desde la cama.
—No tienes buena cara. —dijo la camarera. —¿No has dormido bien?
—La verdad es que mi novio no me lo ha puesto fácil, ya sabes...
—Ah... claro, disculpa. —dijo, esta vez sin sonreír, mientras se marchaba maldiciendo en voz baja.
—¿Novios? —le preguntó Chloé a Ethan que acababa de entrar en la habitación.
—¿No te gusta?
—Me encanta.
—Pues eso, novios. —concluyó Ethan con un beso.

2 comentarios:

  1. Me gusta. Bueno, no, ¡me encanta! Y te repito que me encantan estos personajes, jaja. Me encantaría ir a un hotel como ese, por cierto. A mi que últimamente me ha dado por querer pasar unos días en un hotel...

    Siento haber tardado en leer el cap., últimamente estoy muy perezosa y también estuve escribiendo el nuevo capítulo MSRD que al fin he publicado :)

    ¿Como estás, guapa? Espero que muy bien. Besos!!

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    1. Graciaas! La verdad es que estoy agobiada con los exámenes, al final he dejado uno para julio porque no lo tenía bien preparado y ahora estoy nerviosa por uno que tengo mañana. Ays. De resto bien, la semana que viene solo tengo un examen oral y seguramente vaya a dar clases de francés a los chicos, y el resto del tiempo se lo dedicaré a estudiar para los siguientes exámenes, y así voy tirando xD.

      Me alegra que te haya gustado, a mi Tropical fantasy no es mi favorita, jaja. Me gustó mucho cómo me quedó Rexnata y estoy emocionada con la nueva de Coconut y la de Red Velvet que la empezaré cuando acabé con Tropical fantasy, pero también me ilusiona más que esta. No sé, es raro.

      No había visto que habías publicado nuevo capítulo, en seguida voy a leerlo. Yo en La sirena paciente escribí un adelanto e hice un collage cutre xD. Besotes y hasta pronto :)

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Hello, hello ~ Espero que tu comentario sea igual de picante que mi entrada.

¡Gracias!