1 de agosto de 2012

Disunity - II Capítulo: Arrepentimiento

Tres días más tarde

Me desperté para ir al funeral de mi abuela que había muerto la noche en la que Alexis y yo hicimos el amor. Que era también la noche de nuestro cumpleaños. Me vestí de negro con una chaqueta gris y gafas de sol oscuras. Salí de casa cerrando la puerta con llave y bajé hasta el portal donde estaba mi madre esperándome.

Juntas caminamos hasta el taxi que nos dejó en el cementerio y después de enterrar a mi abuela me fugué de nuevo con Kevin para contarle todo lo que había pasado con Alexis.

Al principio su expresión era de sorpresa y preocupación. Después me dijo que estaba loca y se dio media vuelta. Y después volvió para preguntarme si estaba totalmente segura de que esto era lo que quería y me abrazó cuando le dije que sí.

Kevin podía ser muy comprensivo a veces, aunque en una situación como esta no esperaba menos de su reacción. Pero me alegró que después decidiera apoyarme en esto.

Avisé a mi madre de que me iba con Kevin a dar un paseo porque necesitaba despejarme y ella me dijo que entonces volvería sola a casa. Me dio pena verla irse sola y me dio pena que llamara a Alexis para que la acompañara hoy y él le dijera que no. Lo que ella no sabía y no podía saber nunca es que fue porque yo le pedí a Alexis que no viniera porque entonces ella haría preguntas que ninguno de los dos querría responder.

Así que mi madre se fue sola y yo me fui con Kevin. Mi primo tenía muchas preguntas que hacerme y se las respondí todas. Estaba interesado en mí, pero no como una persona chismosa sino como una persona que se preocupa por otra. Cuando terminamos de hablar de Alexis me miró a los ojos y me dijo que lo llamara. Lo cierto es que tenía ganas de verlo, pero me daba miedo que nos pudieran ver juntos, a mí madre la destrozaría saber todo esto.

Al final Kevin me convenció para hacerlo y lo llamé. Estaba saliendo de comisaría, había acabado su turno y se dirigía a su casa. Así que le pedí que me viniera a buscar y Kevin se fue cuando llegó.

—Siento mucho lo de tu abuela —me dijo nada más bajarse del coche.
—Estoy bien, ¿y tú?
—No demasiado bien, tenemos que hablar.

Entonces nos subimos a su coche y le cogí de la mano. Estaba sudando y un poco tembloroso y comenzó a tartamudear sin poder mirarme a los ojos.

—¿Qué pasa?
—Tenemos que dejarlo, le hemos hecho daño a tu madre y tú eres menor de edad, creo que lo mejor es dejarlo.
—¿Te arrepientes de lo que hicimos?
—Sí.
—Entonces se acabó. Mi madre nunca se enterará, te lo prometo.

Alexis me dejó cerca de mi casa y me prometió que dejaría a mi madre esa misma semana. Me bajé del coche y comencé a caminar hacia casa mientras lo veía alejarse. Cuando entré a casa vi una nota que decía "me voy a casa de Alexis, no me esperes despierta".

En otras circunstancias me habría hecho gracia que mi madre dijera que no la esperara despierta porque era algo que no había hecho nunca antes. Pero ahora me preocupaba mucho lo que pudiera pasar. Llamé a Alexis para avisarle de que mi madre iba a su casa, pero no me lo cogió. Volví a llamarle y esta vez ignoró mi llamada. Ya no sabía qué hacer y estaba comenzando a desesperarme. No sabía donde vivía Alexis, no me cogía el teléfono y no quería llamar a mi madre porque entonces tendría que explicarle la verdad. Así que esperé sentada en el sofá a que Alexis cortara con ella al verla y mi nombre permaneciera fuera de la conversación.

De pronto ya había oscurecido y madre seguía sin aparecer. Me hice algo de cenar y mientras tragaba escuché la llave entrar en la cerradura de la puerta. Me puse en pie y ahí la vi, destrozada en lágrimas. Me miró a los ojos y empezó a caminar hacia mí. Por un momento pensé que iba a pegarme, a insultarme y decirme que me largara, pero entonces me abrazó y siguió sollozando en mi hombro.

—Mamá, ¿qué ha pasado?
—He ido a casa de Alexis y me ha abierto su mujer —me quedé paralizada por un momento.
—¿Su mujer? ¿te refieres a que Alexis está casado?
—Sí, y su mujer está embarazada. Tuve que fingir que conocía a Alexis de la comisaría, incluso me dijo que si quería pasar y tomar café. Pero me fui corriendo y luego vi llegar a Alexis.
—¿Qué dijo él?
—Nada, me vio y se quedó blanco. No sé qué habrá pasado después con su mujer.

Acaricié la cabeza de mi madre y la llevé a la cocina donde le serví la cena y le di unas pastillas para dormir. Luego yo también me fui a mi habitación pero no podía dormir después de lo que acababa de contarme mi madre. Mientras estaba sentada a los pies de la cama escuché el móvil vibrar y corrí a cogerlo. Era Alexis. Quería verme.

Quedamos en el parque donde suele entrenar a veces y no tardó nada en llegar.

—¿Qué has hecho? ¡Me dijiste que nunca se lo contarías a tu madre!
—Y no se lo conté, cuando llegué a casa mi madre ya se había ido.
—¿Entonces cómo se enteró?
—No se enteró. Salió a buscarte a tu casa porque querría estar contigo y se encontró con tu mujer, ¿me explicas eso?
—Se llama Jessica, está embarazada pero el niño no es mío. Nos casamos hace mucho, éramos muy jóvenes y llevamos separados varios años. Hace poco me llamó diciendo que necesitaba un sitio donde quedarse porque estaba embarazada y su novio era un gilipollas. Por eso vive conmigo, pero en realidad solo somos amigos.
—¿Y por qué no os habéis divorciado?
—Para mantener las apariencias, su familia es muy conservadora y no creen en el divorcio.
—Bien, entonces mi madre cree que ella es la amante y que tú en realidad eres un futuro padre de familia. Pero de mí no sabe nada, ¿no?
—Eso parece.

Estaba un poco más tranquila pero aún así seguía alterada por todo lo que había pasado y por haber estado a punto de ser descubierta. Respiré profundamente y me di media vuelta para irme a casa, pero Alexis me detuvo. Me abrazó y sentí su calor a través de su camiseta y el olor de su perfume. Era tan atractivo y sexy y a la vez tan peligroso. Me acarició la espalda y peinó mi pelo con sus dedos, dejando que mi cabeza se apoyara en su pecho. De pronto me levantó el mentón y me dio un cálido beso en la frente y luego en los labios. Con mis manos rodeaba su cadera y tenía la intención de dejarlas caer por toda su anatomía, pero me aparté y sin mirarle a los ojos me eché a correr calle arriba.

Me dolía mucho tener que dejarle pero eso es lo que habíamos acordado y aunque me arrepintiera de haber aceptado su decisión, era lo mejor. Subí hasta el tercer piso, abrí la puerta de mi casa intentando no hacer ruido y de repente se encendió la luz de la cocina. Era mi madre, que desde el balcón juraba haberlo visto todo.

Ahora sé que no vio nada y que solo intentaba confundirme para que le confesara que me había fugado con algunas amigas para irme de fiesta o con algún chico. Pero en ese momento yo no lo sabía y dejé que hablaran mis remordimientos. Le pedí disculpas a mi madre que se quedó asombrada al enterarse de lo que yo pensaba que ya había visto.

Su cara de desilusión y de odio todavía me persigue por las noches cuando no puedo conciliar el sueño.

2 comentarios:

  1. OMG qué cabronazo Alexis! No me lo esperaba, jajaja. Me ha gustado el final del capítulo :)

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  2. Si, yo también he llegado a odiarle xD pero el siguiente capítulo seguro que te gustará ;)

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Hello, hello ~ Espero que tu comentario sea igual de picante que mi entrada.

¡Gracias!