16 de septiembre de 2012

Coconut - II Capítulo: Discusiones

Jarek salió corriendo tras Morelia, pero ella se subió al ascensor antes de que él la alcanzara, pulsó el primer botón que vio y esperó a que las puertas se cerraran. Cuando se sintió a salvo, miró el botón que había pulsado, se dirigía al piso 5. Era un piso normal y corriente... sin ningún sitio donde poder esconderse y llorar tranquilamente.

Inas había salido de la cocina al escuchar los gritos de Morelia y de Jarek, así que hizo volver a Ulani a la cocina para que ayudara con la limpieza. Gran parte del trabajo estaba hecho, recogieron la mesa que habían preparado para Jarek y Morelia, y cada uno fue marchando a su casa, menos Ulani.

—¡Ulani!, ¿dónde vas?
—Al baño, me iré a casa sola, no te preocupes Inas.
—Muy bien, ten cuidado al volver a casa. Hasta mañana.
—Hasta mañana.

Ulani no sabía en qué planta estaba hospedada Morelia, pero recordaba su nombre, así que se quitó un anillo que siempre llevaba en el dedo pulgar y se acercó a recepción.

—Buenas noches, me gustaría saber en qué habitación está hospedada una señorita llamada Morelia.
—¿Sabe el apellido?
—No, pero sé que comparte la habitación con un hombre de, más o menos, su edad.
—¿El hombre que la acompaña se llama Jarek?
—¡Sí! Exacto.
—Vale, podría darle el número de la habitación, pero, es tarde y estarán durmiendo, además, ¿para que quiere hablar con una huésped a estas horas?
—No, no creo que estén dormidos todavía, acaban de subir a su habitación, acabamos de prepararle una cena romántica en el comedor.
—¿Y...? —El recepcionista seguía reacio a dar el número de habitación de Morelia.
—Bueno, se dejó este anillo en la mesa y me gustaría devolvérselo.
—¿No puede esperar a mañana?
—No quiero que piense que le hemos robado.
—Está bien... la 206.
—Muchas gracias, buenas noches.
—Buenas noches...

Ulani sonrió para sus adentros por la mentira que acababa de decir y se dirigió a las escaleras, subió dos plantas, giró a la derecha y al fondo, encontró la habitación 206. Se pensó dos veces en tocar, pero finalmente lo hizo y cuando la puerta se abrió, se sorprendió al ver a Jarek llorando.

—¿Tú no eras la camarera? —preguntó Jarek extrañado.
—Sí, es que me quedé preocupada...
—Pues no tienes de qué preocuparte...
—¿Puedo pasar? —preguntó Ulani casi rogando.
—¿Para qué?
—Me gustaría hablar con ella, cosas de mujeres, seguro que necesita a alguien con quién desahogarse, ¿y quién mejor que una extraña a la que no volverá a ver?
—Pues lo siento mucho pero ella ahora no está aquí.
—¿Qué?
—No está, imagino que lo último que quiere es verme así que se habrá ido a otro lado.
—Está bien, no pasa nada.

Había sido un día agotador, sin duda, lleno de emociones. Ulani sentía que debía hablar con Morelia sobre lo que pasó en el comedor, debía preguntarle cómo se sentía después de contarle eso a su mejor amigo porque ella llevaba años queriéndoselo contar a sus hermanos, tenía que preguntarle cómo había logrado mantenerlo oculto durante tanto tiempo y compartir anécdotas. Sabía perfectamente que Morelia marcharía en unos días del hotel, sino lo hacía mañana mismo, por vergüenza, y que no tendría más oportunidades de verla que esta. Aun así, Ulani bajó las escaleras y llegó a recepción donde encontró a su hermano Ariki.

—¡Ariki!, ¿qué haces aquí?
—Inas nos dijo a Hori y a mí que te quedabas hasta tarde atendiendo a unos clientes y decidí venir para que no tuvieras que volver a casa sola.
—Gracias, Ariki —dijo ella y luego cogió del brazo a su hermano para caminar a su lado.
—¡Señorita!, ¿le pudo entregar el anillo a la huésped? —preguntó el recepcionista de antes.
—Ehm... —Ulani vaciló unos instantes antes de contestar— Sí, muchas gracias, la huésped pensó que lo había perdido y está muy agradecida.
—Muy bien —el recepcionista bajó la mirada y siguió a lo suyo.
—¿Qué huésped? —preguntó Ariki.
—Nada, solo una cliente que se olvidó un anillo en el comedor.
—Tú nunca tratas directamente con los clientes, para eso está Hori y los que trabajan con él.
—Lo sé, lo sé, pero... ella había discutido con su novio en el comedor y quería ver cómo estaba.
—Ulani, no me estás contando toda la verdad.
—¡No hace falta que conozcas toda la verdad! —Ulani se soltó del brazo de su hermano.
—Soy tu hermano mayor y tengo que protegerte.
—Pero no he hecho nada malo, nada, así que no tienes de qué protegerme —Ulani se echó a caminar.
—Ulani... yo solo quiero que no te pase nada malo.
—Pues entonces deja de hacer preguntas que sabes que no puedo contestar.
—¿Por qué no?
—Puede que Hori todavía no se haya dado cuenta porque es más pequeño, pero estoy segura de que tú lo sabes.
—¿Qué cosa?
—¡Ariki! No me hagas esto más difícil —hablaban en polinesio en mitad de la calle, pero solo había turistas—. ¿Te acuerdas de Kupe?
—El mejor amigo de Hori.
—Exacto... pero no sabemos nada de él desde hace meses y meses, ¿verdad?
—Sí, es cierto, ¿qué pasó?
—Se fue de Nuku Hiva porque yo no quise salir con él, su amistad con Hori era un farsa para acercarse a 'la chica guapa del Hotel Hanakee'. Cuando lo rechacé se fue.
—¿Y por qué lo rechazaste? Era guapo y venía de una buena familia.
—Pues porque aparte de ser un mentiroso y de haberle hecho daño a Hori... es un hombre —Ulani respiró aliviada y su hermano hizo un gesto de comprensión.
—Esto es culpa mía, te has criado entre dos hombres desde que murieron papá y mamá y, claro, ahora tienes nuestros mismos gustos.
—¡Ariki! No seas ignorante, esto no tiene nada que ver con vivir contigo y con Hori. Me gustan las chicas desde que iba a la escuela. Mamá lo supo semanas antes de morir y cuando ella se fue, decidí no contárselo a nadie más. Pero esta noche... esa chica tan guapa... estaba ahí con su vestido plateado y con su novio trajeado y pensé que hacían una pareja perfecta, aunque a mí me gustase ella. Y luego la escuché gritar lo que yo llevaba tantos años sin poder decirle a nadie.
—¿Y cómo te sientes ahora?
—No lo sé, ¿cómo debo sentirme? Quería verla, pero no para lo que te piensas, solo quería que me ayudara a vivir con esta maldición.
—Uli... a mí me cuesta comprenderlo, sí, pero te aseguro que no es una maldición. Anda, vámonos a casa.

Ulani se acercó a su hermano y éste la abrazó para consolarla. Mientras caminaban hacia su casa, Morelia se dirigía a su habitación, a enfrentarse con Jarek. Tocó la puerta, esperó unos segundos y apareció un desesperado y algo bebido, Jarek. Tenía el pelo revuelto y se había desabotonado la camisa, tenía una botella de whisky en la mano y un cigarrillo en la otra.

—Me tenías preocupado... pasa —Jarek se quitó del medio y Morelia contempló todo el desastre de su amigo.
—Solo he estado lejos una hora... y la que has montado —ambos hicieron un amago de sonrisa.
—Siento mucho lo que ha pasado, Morelia. Ha sido culpa mía.
—No, nada ha sido culpa tuya, yo tuve que habértelo confesado todo antes y nada de esto habría ocurrido. Siento que tuvieras que pasar por la vergüenza de que todos me oyeran y por todo lo que estés pasando. De verás lo siento.
—Se me pasará, solo estoy dolido porque... esta noche yo pensaba pedirte matrimonio, ¿sabías? Eres la mujer perfecta y me sentía afortunado de tenerte a mi lado y pensaba que podrías estarlo para toda la vida... ahora resulta que todo era una mentira y que jamás podremos estar juntos.
—Encontrarás a otra mujer, te lo juro, otra mujer que sienta por ti lo mismo que tú por ella.
—Sí, seguramente eso ocurra algún día. Pero yo te quería a ti y ahora.
—Lo siento... —Morelia se echó a llorar y Jarek se dejó caer en la cama derramando el whisky. Ella se acercó a recoger la botella y Jarek sacó fuerzas para seguir hablando.
—Ha venido a verte la camarera morenita que nos atendió en el comedor.
—Se llama Ulani.
—¿La conoces o ya hablaste con ella?
—Ehm... no, no la conozco, me fijé en el nombre de su placa cuando llegamos.

1 comentario:

  1. Uoooooo-oooooh me ha gustado el final! O sea, el detalle de que Morelia se fijara en el nombre de Ulani en la placa *v* Pobre Jarek, aunque en verdad me da igual él quiero que ella se lie con Ulani, muahaha.

    Menos mal que Ulani ya ha salido del armario delante de su hermano, que mono Ariki :)

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Hello, hello ~ Espero que tu comentario sea igual de picante que mi entrada.

¡Gracias!